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El cáncer de piel es cada vez más frecuente.

Cuanto más pronto se detecta, mayores son las posibilidades de curar.

Aprenda a vigilar su piel y consulte a la menor duda.


 

LOS CARCINOMAS:
Los más frecuentes pero los menos graves.
Aparecen más a menudo después de los 50 años, habitualmente sobre las partes descubiertas del cuerpo (rostro, espalda, ante-brazos, manos...) Son muy frecuentes, pero en la mayoría de los casos son fácilmente curables. Si no se tratan a tiempo, pueden tener consecuencias serias.
Una herida que no cicatriza, un grano o la costra de una herida que persiste y se modifica; todos estos signos deben llevarlo a consultar un dermatólogo.

EL MELANOMA:
Un cáncer temible cada vez más frecuente.
Es el cáncer de piel más grave que existe. Puede ser diagnosticado en personas de cualquier edad pero es muy raro en los niños. Puede localizarse en cualquier parte del cuerpo pero en el hombre se presenta de forma más frecuente en el tronco y en la mujer, en las piernas.
El melanoma se manifiesta esencialmente de dos maneras:
Por la aparición de una pequeña mancha pigmentada sobre la piel sana (casos más frecuentes).
Por la modificación de un lunar (nevos pigmentarios) preexistente.

Cualquiera puede desarrollar un melanoma. Sin embargo, no todos somos iguales frente a este riesgo.

SEA MÁS PRECAVIDO SI
Tiene la piel, los ojos y el pelo claro y se broncea con dificultad.
Tiene muchos lunares (más de 50).
Tiene lunares congénitos (desde el nacimiento) o
atípicos (anchos, irregulares).
Tiene familiares o usted mismo ya ha tenido un melanoma.
Tuvo quemaduras solares severas en su infancia o adolescencia.
Desarrolla su trabajo al aire libre.


Hable con su médico familiar o con su dermatólogo: le ayudará a evaluar su riesgo y lo aconsejará sobre la frecuencia de los exámenes de detección.


Es durante la infancia que la exposición solar y especialmente las quemaduras del sol, son las más nocivas y las más susceptibles de provocar el desarrollo de un melanoma en la edad adulta.

 

Realice regularmente (3 veces por año) un auto-examen de su piel para reconocer los signos sospechosos en cuanto aparezcan. Observe detenidamente todas las partes de su cuerpo: de la cabeza a los pies.
Cuanto mejor conozca su piel, más fácil será para usted saber reconocer nuevas manchas pigmentarias o cambios en sus lunares.
Como ayuda, la “regla ABCDE” le permitirá memorizar los signos que deben alertarlo:

 

A como ASIMETRÍA
Forma no circular, con dos mitades que no se parecen.

     
 

B como BORDES IRREGULARES
Bordes irregulares, mal delimitados, a veces con extensión del pigmento sobre la piel alrededor de la mancha.

     
 

C como COLOR NO HOMOGÉNEO
Presencia de varios colores (negro, azul, café, rojo o blanco).

     
 

D como DIÁMETRO
Diámetro en aumento, en general superior a los 6 mm.

     
 

E como EVOLUCIÓN
Cualquier mancha pigmentada que cambia de aspecto rápidamente (forma, tamaño, espesor, color) debe constituir una señal de alarma.

La presencia de uno o más de estos criterios no significa que usted tenga un melanoma, pero tampoco debe ser ignorada: a la más mínima duda, consulte a su dermatólogo sin esperar.

Evite la exposición entre las 12h y las 16h
La exposición solar debe ser progresiva
Repita la aplicación de su protector solar cada 2 horas y
después de cada baño, sea cual sea su índice de protección
No utilice un protector solar para aumentar su tiempo
de exposición
Utilice el protector solar adaptado a su tipo de piel
Las quemaduras de sol son peligrosas, sobre todo en los niños
Proteja a los niños con camiseta, gorra y gafas de sol
No exponga al sol a los bebés y niños jóvenes
Examine periódicamente sus lunares según la regla del ABCDE

     
La detección precoz, mejora la oportunidad de cura

Cuando se detecta el melanoma de forma temprana en un estado poco desarrollado, puede ser curado en la mayoría de los casos. El tratamiento local consiste en retirar la lesión bajo anestesia local.
En cambio, si se diagnostica tardíamente el melanoma se vuelve peligroso debido a que puede extenderse a otras partes del cuerpo (metástasis). Los tratamientos son menos eficaces.
Por todo esto, el auto-examen y la detección son esenciales.

La Detección: Un exámen sencillo y sin dolor

Es una práctica diaria del dermatólogo en su consultorio. Se trata de un examen visual de toda la piel del cuerpo con el objeto de ubicar las manchas o lunares que sean sospechosos de cáncer.
El dermatólogo utiliza un dermatoscopio, lupa que permite ver a través de la primera capa de la epidermis.
Si se localiza una mancha o un lunar sospechoso, el dermatólogo decidirá si se mantiene bajo vigilancia para ver su evolución o bien si se retira y se manda analizar.

     

La autoexploración cutánea periódica es imprescindible para detectar precozmente los melanomas. Es fácil realizarla, solo ante un espejo, o con la ayuda de un familiar, respetando la “regla del ABCDE” descrita en esta página, y examinando especialemente:

 
       

Su cuerpo con los brazos levantados, de frente y de espaldas a un espejo y a los lados

 

Los antebrazos, la parte superior e inferior de los brazos, las palmas de las manos

 

La parte posterior de las piernas, los espacios entre los dedos de los pies, la planta de los pies, los genitales

 

Detrás del cuello y el cuero cabelludo, raya por raya, con un espejo de mano

 

La parte inferior de la espalda y las nalgas

                 
Ante la más mínima duda, consulte a su dermatólogo
               
 
 
Organizada por la Fundación Mexicana para la Dermatología
con el apoyo de Eau Thermale Avène

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